Luis Díaz celebra el primer gol del Bayern Múnich ante Real Madrid.
Luis Díaz celebra el primer gol del Bayern Múnich ante Real Madrid.
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EFE

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Luis Díaz y Harry Kane liquidaron al Real Madrid en el Santiago Bernabéu

El colombiano y el inglés marcaron los goles del triunfo 2-1 del Bayern Múnich.

Echada a perder la Liga ante el Mallorca, el Real Madrid dio un paso adelante para terminar otra temporada en blanco con una derrota frente al Bayern Múnich (2-1), que desnudó al equipo de Arbeloa, sin mucho fútbol y con un exceso de épica que no bastó para contrarrestar una actuación estelar de Neuer que coronaron con sus tantos Luis Díaz y Harry Kane. 

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El Madrid es hoy un equipo sin director de orquesta. Las ausencias de Modric y Kroos pesan como una losa antigua, de esas que no se levantan con voluntad. Sin ellos, el equipo vive al día, a la carrera, al error del rival. No hay pausa ni brújula, solo vértigo. Y así es difícil gobernar partidos grandes.

Aun así, el Madrid amagó. Dos zarpazos de Mbappé y una aparición de Vinicius toparon con Neuer.

Kimmich se adueñó del centro del campo con esa naturalidad que distingue a los buenos centrocampistas: jugar fácil cuando todo es difícil. Se movía por la frontal del área de Lunin como quien pasea por su casa, esperando el momento de dar el golpe. Y alrededor suyo, el Bayern fue cercando al Madrid con paciencia de cazador.

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Pero el fútbol no perdona eternamente. Cuando el descanso ya se intuía como refugio, un pase de Gnabry dejó solo a Luis Díaz ante Lunin. Esta vez no hubo redención. Gol del Bayern y comienzo de lo anunciado: la pesadilla tomaba forma.

La definición de Luis Díaz ante el portero Lunin.

Tras el paso por vestuarios, Arbeloa no tocó nada. Y el partido tampoco cambió. Al primer suspiro, Kane, con ese instinto de delantero total, encontró un hueco fuera del área y lo convirtió en sentencia provisional.

Quedaba un mundo para el final. En Europa, el Real Madrid se desmelena y se aferra a los milagros. Buscó repetir otra jornada histórica con pocos argumentos y con más corazón y rebeldía que otra cosa Vinicius acarició el gol, pero Neuer, en un mano a mano, aguantó al brasileño y su lanzamiento se estrelló contra el lateral de la red.

Aparecieron entonces Militao y Bellingham, a ver si con nombre, pero con poco ritmo competitivo, el Real Madrid encontraba la inspiración. El medio inglés pisó el césped y sirvió a Mbappé un buen balón a la carrera: otra vez apareció Neuer con otra estirada imposible.

A falta de veinte minutos, por fin, Mbappé consiguió atravesar su muralla. Eso sí, con incertidumbre, porque Neuer, en un remate a bocajarro, aún se atrevió a despejar la pelota contra el larguero.

Un buen dibujo en la primera parte, la efectividad de Kane y de Luis Díaz y, sobre todo, una noche espectacular de Neuer, desataron la tormenta en el Bernabéu.

EFE

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